En una milonga se escucha el pulmón del bandoneón, la guitarra y los zapatos de charlo estrellado contra el piso, el ambiente es turbio como la niebla. Poco a poco la gente se aproxima a la salida, el humo y el olor a alcohol se van yendo con ellos, las luces se apagan lentamente, y se observa un bandoneón muerto en el piso junto a una guitarra.
Miro con cariño mi vaso de whisky, mi gran compañero de la noche, que poco a poco se me estaba agotando, como mi vida.
Parte 2
Escuchando ese tango , que alguna vez sonaba en los cabarets de la gran San Telmo, escondidos por la soledad y el miedo de la sociedad, recordé mis últimas palabras con ella , las palabras que me iban a cambiar para siempre , es por eso que en este momento apago el tango y digo
¡Adiós¡
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