martes, 21 de junio de 2011

Infancia

recuerdo las calles llenas de baches en las cuales solia deambular en mi juventud,rodeadas de parques florecientes.Alli donde forje mis primeras amistades y mis primeros amores.Los años pasaron pero yo aun sigo concurriendo a mi querida plaza , apabullado por mis problemas a recordar viejas epocas quizas o oler esas rosas que me abrazan con su intenso color carmin.
El tiempo lo cura todo pero anhelo volver a ser el que fui de chico, ya que cuando crezco la inocencia se me va.


 Dejando volar la mente , añoro y recuerdo esos momentos únicos ocurridos en mi corta y precoz infancia.
Recuerdo por ejemplo aquella magnífica y fastuosa bicicleta con la cual eché a rodar mis sueños y mis anhelos. Aquella insigne bicicleta que fue partícipe y testigo de mis mejores y mis peores momentos, de las corridas , de las peleas, de los amores y las traiciones.
Ahora se encuentra abandonada , enmohecida por el tiempo esperando a que alguien vuelva a hacerla parte de sus ilusiones y sufrimientos.

Por la boca(Felix Ruiz Martinez)

caminando por la boca  , entrando en esos siniestro conventillos ,
en lo que alguna vez vivió y canto el gran Gardel , hoy
solo se puede apreciar el desagradable olor al riachuelo,
en el que en alguna época mantenía vida en sus aguas,
esas misma aguas que hoy solo contienen mierda , jeringas y
muerte . El mismo rio que mantenía la vida de la Boca,
el riachuelo  parece reflejar   en lo que la sociedad
se está convirtiendo y se contamina así misma;
como pez que muerde dos veces el mismo anzuelo,
estamos cayendo en nuestra mismo trampa , el egoísmo
, el desconfió y los prejuicios nos mantienen seguros ,
Pero seguros a ¿nosotros mismos?


lunes, 20 de junio de 2011

amor de Buenos Aires

Aclaración:esto es solo un avance, espero terminarlo esta semana...

--- Amor de Buenos Aires---

   

La conocí en pleno microcentro de la ciudad de Buenos Aires, pudo haber sido en cualquier otro  
lugar, pero el capricho del destino nos hizo coincidir en plena vorágine de ciudad.
La gente volaba vertiginosamente en una desesperada lucha contra el minutero, todo era ruido, caos, confusión pero hasta en este gran hormiguero uno puede hallar lo que se llama felicidad.
Puede resultar irónico , cruel el contraste que hay en el hormiguero donde los vendedores ambulantes se cruzan con cadetes apurados, donde altos ejecutivos discuten asuntos suntuosos, donde mozos desesperados se abren paso entre la eterna multitud que inunda las calles de buenos aires.
Yo me hallaba trabajando de cadete en una empresa pequeña, realmente no tenía grandes aspiraciones con respecto a mi trabajo ni mucho menos, sino que lo tome por el hecho de llenar un poco esa agenda , esas horas vacías pero a la vez tan llenas.
No buscaba un amor sino que este me encontró y yo lo tome sin ningún reproche.
Ella trabajaba de moza en un local muy próximo a la oficina donde se situaba mi empleo, eso seguramente allano el camino pero de ninguna manera tuvo un rol primordial en mi ¿casual? encuentro con el amor.
La primera vez que la vi yo venia  cansado de un encargo en donde abundaban las caras largas y el desdén, no elegí el lugar sino que simplemente me deje llevar por esa necesidad imperiosa de detenerme donde sea para despejar un poco mi mente y poder vislumbrar un poco de esa luz que tanto anhelaba.
Casualidad o causalidad , a esa altura ya no importaba, pude ver la luz que tanto rogaban mis ojos.
Me senté en una pequeña mesa de madera,la silla tenía un estilo peculiar, de esas que dan ganas de descansar sobre ellas.
Pedí una hamburguesa con papas como de costumbre y me dispuse a esperar, hasta ese momento no había prestado gran atención a la piba que me atendía tan cordialmente.
Disfrute de la comida y de su grata compañía como si el tiempo estuviera detenido y no hubiera cosa mas importante que un pequeño placer mundano, en donde el regocijo era mutuo.
Lamentablemente todo tiene un fin , lo mismo sucedió con mi almuerzo. Nos despedimos fugazmente como avergonzados de tanta pasión repentina, nuestros ojos brillaban de deseo, pero este debía postergarse.
Seguí con mi tediosa rutina y deambule durante largas horas por las calles, terminé infinitos tramites y llegue a la oficina con la satisfacción que te da el fin de día laboral.
Camine hacia el subte perseguido por la imagen de la chica, cada mujer que veía pasar era ella , cada labio eran sus labios, cada mirada era su mirada.
El viaje fue un suplicio, mis ojos desesperados la buscaban minuciosamente en cada rincón de cada vagón, aunque sabia que estaba ausente yo la sentía presente , su aroma flotaba en el aire y de eso y de mi locura jamás dudaría.
Pasaron semanas y no volví a verla, quizá porque no la buscaba de manera conciente, quizás estaba resignado a amarla en silencio y soledad.

Un martes cualquiera tuve que ir a hacer un trabajo en puerto madero, ya desde temprano su aroma estaba presente en la ciudad y tenía una leve sospecha de que ese martes iba a ser uno mas para la gran masa de gente excepto para mi.
Ilusionado llegue al edificio y me senté sabiendo que la espera iba a ser larga y cruel. Afortunadamente la cola de gente fue disminuyendo vertiginosamente y en menos de media hora ya había terminado mis obligaciones , espere el ascensor aliviado, la puerta se abrió y la vi.
Un aura la rodeaba , la magia estaba presente en ese pequeño ascensor, el fulgor de nuestros ojos lo decía todo.
Las palabras sobraban, nos besamos y nos amamos durante los 10 pisos que restaban, las caricias eran un bálsamo , los besos un alivio, nos desnudamos con nuestras miradas y fuimos uno mientras duro.

PENSAMIENTOS( Felix Ruiz Martinez)

En definitiva, hay me encuentro luchando contra una sociedad  perdida, en la que mi único fiel  amigo es la soledad.
Recuerdo muy bien, una noche en la época del 76, las calles oscuras y vacías, lo único  que se escuchaba era la insoportable soledad; esa misma cosa que nos acompañara todos los días de la eternidad, vivos o muertos  .Estaba corriendo, si corriendo para escaparme de la soledad, esta cosa hija de puta que no te deja de  alcanzar  y es inevitable que no la aceptes.
En definitiva, hoy me encentro luchando contra una sociedad perdida en que el único modo de escaparse de ella es mediante la soledad y las rutinas.

CRONICAS DE UN TANGUERO( Felix Ruiz Martinez)

En una milonga se escucha el pulmón del bandoneón, la guitarra y los zapatos de charlo estrellado contra el piso, el ambiente es turbio como la niebla. Poco a poco la gente se aproxima a la salida,  el humo y el olor a alcohol se van yendo con ellos, las luces se apagan lentamente, y se observa un bandoneón muerto en el piso junto a una guitarra.
Miro con cariño mi vaso de whisky, mi gran compañero de la noche, que poco a poco se me estaba agotando,  como mi vida.

Parte 2

Escuchando ese tango ,  que alguna vez sonaba en los cabarets  de la gran San Telmo, escondidos por la soledad y el miedo de la sociedad, recordé mis últimas  palabras con ella , las palabras que me iban  a cambiar para siempre , es  por eso que en este momento apago el tango y digo
 ¡Adiós¡